Histeria, gritos…
todo me rodea.
Pánico, instintos…
todo de mi se apodera.
¡Arráncame la piel!
¡Haz jirones mi alma!
Ahora nada me queda,
ya nada me puedes robar.
Te alejas, si tú, el ángel al
que mis palabras atormentan…
Mientras tanto me acecha, ella
celosa, deseosa.
Celosa porque estuve en tus brazos,
deseosa de hacerme suya, su esclava,
su prisionera en una cárcel,
donde los segundos son mi condena.
Los segundos… esos endiablados
Se me escapan entre los dedos,
Deseosos de que cada uno de ellos
Estén dedicados a ti…
Podré borrar una y otra vez estos versos, sí, de hecho ahora lo estoy haciendo… pero siempre perdurará ese lastimoso setimiento de soledad… ¿pensáis que es fácil contestar a vuestras preguntas…?
Sé que es demasiado tarde para arreglar todo… sé que es demasiado pronto para intentar solucionar algo…
Cada tecla que presiono, para terminar alguna palabra va acompañada de una lagrima…
Cada tecla que presiono, para comenzar la siguiente palabra va acompañara de lamentos, arrepentimiento…
¿Tiempo al tiempo?
Nasasu